Homologar tu título universitario en España es el trámite oficial que te da luz verde para ejercer profesiones reguladas, como medicina, abogacía o ingeniería. Si quieres trabajar legalmente en estos campos, este proceso no es una opción, es un requisito indispensable.
¿Homologación? Entiende por qué es tu llave de acceso profesional en España
Cuando aterrizas en España con tu título universitario, la palabra "homologación" puede sonar como un laberinto burocrático. Pero no te preocupes, entender qué significa y por qué es tan importante es el primer paso para navegar el proceso sin perderte.
En pocas palabras, la homologación es el reconocimiento oficial que confirma que tu formación universitaria extranjera es equiparable a un título español concreto. No es solo un papel más; es la llave que te abre las puertas del mercado laboral regulado, te permite colegiarte o incluso presentarte a oposiciones. Sin ella, tu título, por muy bueno que sea en tu país, no tiene validez profesional en España para estas áreas.
Todo empieza en la web oficial del Ministerio de Universidades, el punto de partida para centralizar tu trámite.
Como ves en la captura, el propio portal destaca que este procedimiento está pensado para títulos que habilitan para el ejercicio de una profesión regulada.
Homologación, equivalencia, convalidación: no te confundas
Un error muy común, y que puede costarte meses de retraso, es confundir los distintos tipos de reconocimiento. El sistema español es muy específico, y es crucial que sepas cuál es el tuyo.
Para que lo tengas claro de un vistazo, he preparado esta tabla que resume las diferencias clave.
Tabla comparativa: Tipos de reconocimiento de títulos y cuándo aplicar a cada uno
| Tipo de Reconocimiento | Para qué sirve | Quién lo necesita | Organismo responsable |
|---|---|---|---|
| Homologación | Para ejercer una profesión regulada en España. Otorga los mismos derechos y efectos que el título español correspondiente. | Médicos, arquitectos, ingenieros, abogados, psicólogos sanitarios, profesores de secundaria, etc. | Ministerio de Universidades |
| Equivalencia | Para certificar que tu título tiene un nivel académico equivalente a un Grado o Máster español. Útil para oposiciones o acceso a doctorado. | Titulados en profesiones no reguladas como Marketing, Comunicación, Diseño, Historia del Arte, etc. | Ministerio de Universidades |
| Convalidación parcial | Para reconocer asignaturas o créditos ya cursados en el extranjero y poder continuar los mismos estudios en una universidad española. | Estudiantes que no han finalizado sus estudios y quieren transferir su expediente a una universidad en España. | La universidad española de destino |
Como ves, cada trámite tiene un propósito distinto. Saber cuál necesitas es tu primera misión estratégica.
Si tu profesión aparece en el listado oficial de profesiones reguladas, no hay duda: tu camino es la homologación.
Buenas noticias: los trámites son ahora más ágiles
Tradicionalmente, el proceso de cómo homologar un título universitario en España era sinónimo de esperas interminables. Expedientes que se quedaban en un cajón durante años eran la norma, no la excepción. Por suerte, esto ha cambiado radicalmente.
El Gobierno ha puesto en marcha un plan de choque para desatascar la situación, y los resultados ya se notan. Por ejemplo, en el primer semestre de 2023, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades resolvió 32.569 expedientes, una cifra que superó por primera vez en más de diez años el número de nuevas solicitudes.
Esta es una noticia fantástica si estás empezando ahora. Los plazos se están acortando y la incertidumbre disminuye. Puedes leer más sobre esta mejora en la gestión de las homologaciones para ver cómo están cambiando las cosas. Este nuevo escenario, más ágil y eficiente, te permite planificar tu futuro en España con mucha más seguridad.
Tu hoja de ruta para el proceso de homologación online
Embarcarse en el proceso para homologar tu título universitario en España puede sentirse como entrar en un laberinto burocrático. Créeme, lo sé. Pero con la información correcta y un plan de acción claro, es un camino totalmente manejable. Vamos a desglosarlo paso a paso, desde cómo reunir los documentos hasta presentar todo online, para que tu expediente vaya sobre ruedas desde el primer momento.
Lo primero es lo primero, y aquí es donde muchos tropiezan: antes de lanzarte a buscar papeles, tienes que estar seguro de que tu título realmente necesita una homologación. Como ya hemos comentado, este trámite es exclusivo para profesiones reguladas. Si tu carrera no está en esa lista, lo que te corresponde es solicitar una equivalencia. No son lo mismo y confundirlos solo te hará perder tiempo y dinero.
Para que lo veas más claro, este esquema visualiza las tres vías principales para que tu título sea reconocido en España. Te ayudará a identificar tu ruta correcta en un vistazo.
Como ves en el diagrama, aunque los tres caminos llevan al reconocimiento, la homologación es la senda específica para quienes necesitan ejercer profesiones con requisitos legales muy estrictos en España, como medicina o arquitectura.
Prepara tu arsenal documental
Una vez que tienes claro que lo tuyo es la homologación, es hora de montar un expediente a prueba de bombas. Hay dos piezas clave en este puzle, y son las que más retrasos provocan si no se gestionan bien: la Apostilla de La Haya y la traducción jurada.
La Apostilla de La Haya es, básicamente, un sello internacional que certifica que tus documentos (título, certificado de notas) son auténticos. Sin esta apostilla, para la administración española, tus papeles no tienen validez oficial. Debes solicitarla en el organismo competente de tu país de origen, que suele ser el Ministerio de Asuntos Exteriores o de Justicia.
Un consejo de oro: No dejes la apostilla para el final. Es un trámite que, dependiendo del país, puede llevar semanas. Averigua cómo funciona y cuánto tarda mucho antes de necesitarla. Te ahorrarás muchos dolores de cabeza.
El siguiente paso es la traducción. Si tus documentos no están en español, no te sirve una traducción cualquiera. Necesitas una traducción jurada, realizada por un traductor acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Esta traducción tiene carácter oficial y garantiza que el contenido es un reflejo exacto del original.
Domina la Sede Electrónica del Ministerio
Con tus documentos listos, apostillados y traducidos, toca enfrentarse a la Sede Electrónica del Ministerio de Universidades. Aunque pueda imponer un poco al principio, la vía telemática es, de lejos, la más recomendable. Es más rápida y te permite saber en qué estado se encuentra tu solicitud en todo momento.
Para poder operar en la plataforma, necesitarás un método de identificación digital. Las opciones más habituales son:
- Certificado digital: Un archivo que instalas en tu navegador y que funciona como tu DNI en el mundo online.
- Cl@ve PIN o Cl@ve Permanente: Un sistema de claves más sencillo, a menudo vinculado a tu teléfono móvil o a una contraseña fija.
Obtener uno de estos métodos de acceso es un paso ineludible. Sin él, no podrás firmar tu solicitud ni recibir las notificaciones oficiales.
Una vez dentro, tu primer gesto administrativo será pagar la tasa correspondiente mediante el modelo 790, código 107. Puedes rellenarlo directamente online, generar un PDF para pagarlo en el banco o, más fácil aún, pagarlo con tarjeta. Guarda el justificante como oro en paño, porque tendrás que adjuntarlo. El coste actual es de 166,50 €, pero te recomiendo verificar siempre la cifra en la web oficial por si hubiera alguna actualización.
Sube tus documentos sin fallos
Llegamos al momento de la verdad: adjuntar la documentación. Un simple error aquí puede provocar un "requerimiento de subsanación", una notificación que paraliza tu expediente durante meses.
Sé metódico. Organiza tus archivos con nombres claros y descriptivos (por ejemplo, "Titulo_Universitario_Apostillado.pdf"). La plataforma te irá pidiendo cada documento en su apartado correspondiente.
Los imprescindibles que te pedirán sí o sí son:
- Copia compulsada de tu pasaporte o NIE en vigor.
- Copia compulsada del título universitario, que ya debe llevar incorporada la Apostilla de La Haya.
- Copia compulsada del certificado académico oficial, donde se detallen las asignaturas, notas y duración de los estudios.
- La traducción jurada de todos los documentos que no estén en español.
- El justificante del pago de la tasa 790-107.
La buena noticia es que el sistema es ahora más ágil. El gobierno ha puesto el foco en reducir los atascos, y las cifras lo demuestran: el objetivo es resolver 80.000 expedientes al año, pasando de unos 400 resueltos al mes a casi 7.500. Puedes leer más sobre esta aceleración de los procesos de homologación en El País.
Sigue de cerca tu expediente
Tras enviar la solicitud, el sistema te asignará un número de expediente. Ese número es tu llave para todo. Con él, podrás entrar en la Sede Electrónica y consultar el estado de tu trámite en la sección "Mis expedientes".
Los estados por los que suele pasar son:
- Iniciado: Tu solicitud ha llegado correctamente.
- En trámite: Un técnico está revisando tu documentación.
- En trámite (requerido): ¡Ojo aquí! Te han enviado una notificación pidiendo que arregles algo o que aportes un documento que falta. Tienes un plazo para responder, no lo dejes pasar.
- Resuelto: Ya hay una decisión final.
Ser rápido ante un requerimiento es crucial. Acostúmbrate a revisar tu buzón de notificaciones electrónicas con frecuencia. Un expediente bien presentado desde el principio y un seguimiento activo son las claves del éxito en este proceso.
La checklist definitiva para un expediente a prueba de errores
La causa número uno de los temidos "requerimientos de subsanación", esas notificaciones que pueden paralizar tu trámite durante meses, es un expediente incompleto o mal presentado. Créeme, sé de lo que hablo. Para que no caigas en ese limbo administrativo, he preparado esta guía con cada papel que vas a necesitar. No la veas como una simple lista, sino como el manual de instrucciones para que tu expediente sea impecable.
El objetivo es sencillo: que cuando el técnico del Ministerio abra tu solicitud, lo encuentre todo tan claro y ordenado que la única opción sea darle el visto bueno y pasar al siguiente. Cada documento tiene su porqué, y conocer los detalles te dará una ventaja enorme.
Los documentos básicos e imprescindibles
Vamos a empezar por los cimientos de tu solicitud. Hay tres documentos que son la columna vertebral de todo el proceso. Sin ellos, tu expediente ni siquiera pasará el primer filtro.
Copia compulsada de tu documento de identidad: Si eres español o ciudadano de la UE, tu DNI o pasaporte es suficiente. Si vienes de fuera de la UE, necesitarás una copia de tu pasaporte completo o, si ya lo tienes, de tu NIE (Número de Identidad de Extranjero). La copia compulsada no es una fotocopia cualquiera; certifica que es una reproducción fiel del original. Puedes hacerla en una notaría, en el consulado español de tu país o en las oficinas de registro en España.
Copia compulsada del título universitario: Esta es la joya de la corona, tu diploma oficial. Pero ojo, no basta con la copia del título. Este documento debe llevar la Apostilla de La Haya. Si tu país no forma parte del convenio, tendrás que seguir la vía de la legalización diplomática. Sin este sello, para la administración española, tu título no tiene validez.
Copia compulsada de la certificación académica oficial: Este es, probablemente, el documento que más miran con lupa los evaluadores. Aquí es donde deben aparecer todas tus asignaturas, la carga horaria o los créditos de cada una, las notas y los años que duraron los estudios. Cuanto más detallado sea, mucho mejor.
Un consejo de oro: cuando pidas este certificado en tu universidad, insiste en que sea lo más completo posible. Si logras que incluya una explicación del sistema de calificación (por ejemplo, de 1 a 10, de A a F, etc.), le estarás haciendo un favor enorme al técnico que revise tu caso y, por tanto, a ti mismo.
Legalización y traducción: aquí es donde muchos tropiezan
La mayoría de los problemas y retrasos surgen aquí. Prestarles atención es invertir directamente en la rapidez de tu homologación.
Primero, la legalización. Este proceso simplemente certifica que tus documentos son auténticos y válidos fuera de tu país. Lo más habitual es la Apostilla de La Haya. Si tu país es firmante de este convenio, el trámite es relativamente rápido y se suele hacer en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
¿Y si tu país no está en el convenio? Entonces te toca la legalización por vía diplomática, un camino más largo que implica pasar por el Ministerio de Educación de tu país, luego por el de Asuntos Exteriores y, finalmente, por el consulado de España allí.
Una vez tienes los papeles legalizados, llega el segundo punto crítico: la traducción jurada. Si cualquiera de tus documentos no está en español, la traducción tiene que ser realizada por un traductor-intérprete jurado autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. No sirve la traducción de un notario de tu país ni una hecha por un traductor no oficial. Cualquier otro tipo de traducción será rechazada de inmediato. Preparar bien estos papeles te servirá para muchos otros trámites, por lo que te recomiendo echar un vistazo a los documentos de interés para estudiantes internacionales y cómo tenerlos listos.
El documento que puede marcar la diferencia
Además de lo básico, hay un documento que puede acelerar tu proceso, sobre todo si tu carrera es del área sanitaria o si te graduaste hace más de cinco años.
- Certificado de experiencia profesional: Para algunas profesiones reguladas, como Medicina, es casi obligatorio. Necesitas un certificado que demuestre que has ejercido al menos 3 años en los últimos 5 años. Esto prueba que tus conocimientos están al día y puede ser la clave para que no te pidan cursar asignaturas extra en España.
Organizar toda esta documentación, ponerle nombres claros a los archivos si haces el trámite online y revisar que cada sello y cada compulsa estén en su sitio es la mejor forma de asegurar que tu proceso sobre cómo homologar un título universitario en España avance sin contratiempos.
La parte práctica: hablemos de dinero y tiempos de espera
Vamos a lo que de verdad importa cuando te metes en un trámite como este: ¿cuánto va a costar y cuánto vas a tener que esperar? Saberlo de antemano te evitará muchos dolores de cabeza y te permitirá planificar tu futuro en España sin sorpresas de última hora.
La buena noticia es que el coste principal del trámite es fijo y transparente. La parte más variable, y donde muchos se llevan un susto, es en los gastos "extra" que casi nadie tiene en cuenta al principio.
¿Cuánto cuesta realmente homologar un título?
Cuando empiezas a hacer números, lo primero que ves es la tasa oficial. Pero para tener un presupuesto realista, hay que sumar varios conceptos. Piensa en ello como el precio final del coche: una cosa es el precio base y otra lo que pagas con todos los extras.
Aquí tienes un desglose de los gastos con los que te vas a encontrar sí o sí:
- Tasa oficial (Modelo 790-107): Es el pago que haces directamente al Ministerio de Universidades. A día de hoy, son 166,50 €. Mi consejo: siempre, siempre, comprueba la cifra en la web oficial antes de pagar, por si la han actualizado.
- Apostilla de La Haya o legalización: Aquí el coste es un mundo y depende totalmente de tu país. En algunos sitios es un trámite barato, pero en otros puede superar los 100 € por cada documento. Averígualo bien en tu país antes de empezar a mover papeles.
- Traducción jurada: Si tu título y tus notas no están en español, este será uno de tus mayores gastos. Los traductores jurados cobran por documento o por palabra. Traducir un título y un certificado de notas completo te puede costar fácilmente entre 150 € y 300 €.
- Copias compulsadas: Necesitarás copias oficiales de tus documentos. Aunque cada compulsa en España es barata (unos 3 € o 5 € por página), si tienes un expediente académico largo, la suma final puede ser un pellizco.
Haciendo un cálculo realista, el proceso completo se te puede ir a una horquilla de entre 350 € y 600 €. Y eso sin contar lo que te cobraría una gestoría si decides delegar el trámite. Preparar este dinero es clave; si necesitas ideas, echa un vistazo a estos consejos sobre cómo conseguir ahorros para pagar tus estudios en España, que te pueden servir también para esto.
Los plazos: la teoría frente a la cruda realidad
Y ahora, la pregunta del millón: ¿cuánto tarda? Aquí es donde tienes que armarte de paciencia. La ley (el Real Decreto 889/2022) dice que el plazo máximo para resolver es de seis meses desde que tu expediente está completo y aceptado. Sin embargo, la realidad es otra muy distinta.
A pesar de que la ley marca un plazo de seis meses, la experiencia nos dice que la mayoría de los expedientes tardan entre 12 y 24 meses en resolverse. ¿Por qué? Por el enorme volumen de solicitudes que gestiona el Ministerio y lo complejo que es analizar cada plan de estudios.
Este tiempo de espera puede alargarse todavía más si te envían un "requerimiento de subsanación". Esto no es más que una notificación pidiéndote que arregles algo o que aportes más papeles.
Cómo vigilar tu expediente y reaccionar a tiempo
Una vez que presentas la solicitud, el trabajo no ha terminado. Tienes que estar pendiente para que tu expediente no se quede olvidado en un cajón. Con tu número de expediente, puedes entrar en la Sede Electrónica del Ministerio y ver en qué estado se encuentra.
Los estados por los que pasará tu solicitud son:
- Iniciado/Registrado: Significa que han recibido tus papeles. ¡Primer paso conseguido!
- En trámite: Un técnico ya está mirando tu caso.
- En trámite (requerido): ¡Ojo! Esta es la notificación más importante que puedes recibir. Significa que falta algo o hay un error. Te darán un plazo (normalmente 10 días hábiles, que se pueden ampliar) para contestar. Si lo ignoras, archivarán tu caso y habrás perdido todo el tiempo y el dinero.
- Resuelto: ¡La decisión está tomada!
Si te llega un requerimiento, no entres en pánico, pero actúa rápido. Lee muy bien lo que te piden, prepara los documentos y súbelos a la plataforma cuanto antes.
A veces, la resolución puede ser "favorable condicionada", lo que significa que te piden requisitos formativos complementarios. En otras palabras, para conseguir la homologación definitiva, tendrás que estudiar algunas asignaturas o hacer prácticas en una universidad española. No es una mala noticia, es solo un paso más para que tu formación sea 100% equivalente a la española.
Qué pasa con las profesiones reguladas y los títulos de la UE
No todas las homologaciones siguen el mismo camino. El proceso se vuelve mucho más específico si tu título te habilita para una profesión que tiene un impacto directo en la salud o la seguridad de las personas. Hablamos, por ejemplo, de medicina, arquitectura o ciertas ingenierías. Estas son las llamadas profesiones reguladas.
Aquí el listón sube, y con razón. El Estado español necesita una garantía total de que cualquier profesional en estos campos cumple exactamente los mismos estándares de formación que alguien titulado en España. Por eso, prepárate para un análisis muy minucioso de tu plan de estudios.
Profesiones reguladas: la lupa sobre tu expediente
Cuando tu título corresponde a una profesión regulada, el Ministerio no se limita a verificar el nivel de tus estudios. Lo que hace es una comparación exhaustiva, casi asignatura por asignatura, entre tu programa académico y su equivalente español. El objetivo es claro: asegurarse de que no haya lagunas formativas.
Pongamos un ejemplo práctico. Un arquitecto que quiere ejercer en España debe demostrar que domina las normativas de edificación locales. Del mismo modo, un psicólogo general sanitario tendrá que probar que su formación clínica se alinea con los requisitos del sistema de salud español.
La exigencia es máxima porque la responsabilidad que asumirás también lo es. Si el Ministerio detecta diferencias importantes, lo más probable es que te pidan cumplir con "requisitos formativos complementarios". Esto puede ir desde cursar un par de asignaturas hasta realizar un periodo de prácticas supervisadas.
Este rigor ha sido históricamente la causa de grandes atascos en las tramitaciones. De hecho, los profesionales sanitarios extranjeros son quienes más sufren estas demoras, llegando a representar casi el 38 % de todos los expedientes acumulados.
Pero hay buenas noticias. El gobierno ha pisado el acelerador, logrando cifras récord de resoluciones y dando un respiro a miles de profesionales. Para entender la magnitud de este avance, puedes consultar este artículo sobre el desatasco en los expedientes de homologación.
Además, si estás pensando en venir a formarte en este sector, te va a interesar nuestra guía sobre por qué estudiar medicina en España.
Títulos de la Unión Europea: una vía mucho más ágil
Ahora bien, si obtuviste tu título en un país de la Unión Europea (UE), el Espacio Económico Europeo (EEE) o Suiza, tu situación es radicalmente distinta. Y mucho más sencilla. En tu caso, no hablamos de homologación, sino de reconocimiento de cualificaciones profesionales.
Gracias a las directivas europeas, los sistemas educativos se basan en un principio de confianza mutua. Esto simplifica el proceso enormemente, ya que el trámite no se centra en una comparación académica detallada. Más bien, se verifica que tu título te permite ejercer la misma profesión en tu país de origen.
Para esta vía, la documentación que suelen pedirte es:
- Tu título oficial (y el suplemento europeo al título, si lo tienes).
- Un certificado de la autoridad competente de tu país que acredite que puedes ejercer legalmente la profesión.
- Una prueba de tu nacionalidad de un estado miembro.
Este proceso lo gestiona el ministerio competente para cada profesión (Sanidad para los médicos, Transportes para ingenieros, etc.) y los plazos de resolución suelen ser muchísimo más cortos.
Tener claro desde el principio si tu camino es la homologación (para profesiones reguladas de fuera de la UE) o el reconocimiento (para títulos de la UE) es fundamental. Te ahorrará meses de incertidumbre y te permitirá enfocar tus esfuerzos de manera mucho más eficiente.
Resolvemos tus dudas: Preguntas frecuentes sobre la homologación
Llegamos a la parte que, seguro, estabas esperando. Es normal que en medio de tanto papeleo te asalten dudas muy concretas. Aquí hemos reunido las preguntas que más nos llegan para darte respuestas claras y directas, de esas que te ahorran tiempo y más de un dolor de cabeza.
El proceso de cómo homologar un título universitario en España puede parecer una montaña, pero con la información correcta en mano, verás que es totalmente manejable.
¿Puedo empezar a trabajar o matricularme en un máster con el trámite en curso?
Esta es, sin duda, la pregunta del millón. La respuesta corta es: depende.
Si tu objetivo es ejercer una profesión regulada (como medicina, abogacía o arquitectura), la ley es tajante: necesitas la credencial de homologación definitiva. Intentar trabajar sin ella se considera intrusismo profesional, y eso son palabras mayores.
Ahora bien, para cursar un máster, el panorama es más flexible. Muchas universidades españolas te permiten una "matrícula condicionada". ¿Qué significa esto? Que puedes inscribirte y empezar a estudiar presentando el resguardo de que tu solicitud de homologación ya está en marcha. Eso sí, te comprometes a entregar la resolución final en cuanto la recibas.
Para trabajos en profesiones no reguladas, aunque la homologación no es un requisito legal, tener el trámite iniciado es una carta de presentación potentísima para cualquier empleador. Demuestra seriedad y compromiso.
¿Qué pasa si me deniegan la homologación?
Lo primero: que no cunda el pánico. Una resolución negativa no es un callejón sin salida. La propia notificación te explicará los motivos, que casi siempre tienen que ver con diferencias importantes entre tu plan de estudios y el equivalente español.
Tienes dos caminos principales a seguir:
- Recurso de reposición: Puedes presentarlo ante el mismo Ministerio, argumentando por qué crees que su decisión no es correcta. Tienes que fundamentarlo bien.
- Solicitar la equivalencia: Esta es una alternativa muy interesante. En lugar de la homologación (que te habilita para una profesión concreta), pides que reconozcan tu título a un nivel académico español, ya sea Grado o Máster. Con la equivalencia no podrás ejercer profesiones reguladas, pero sí te abrirá las puertas a oposiciones, estudios de doctorado y muchos otros trabajos.
Una denegación no significa que tu formación no valga. Simplemente indica que, para esa profesión regulada en concreto, el sistema español exige unas garantías adicionales. Siempre hay formas de reconducir la situación.
¿Tienen fecha de caducidad la Apostilla de La Haya o las traducciones juradas?
Aquí vienen las buenas noticias. La respuesta es un rotundo no, no caducan. La Apostilla de La Haya es un sello que certifica la autenticidad de un documento en un momento dado, y su validez es indefinida.
Exactamente lo mismo ocurre con las traducciones juradas. Mientras tu título o certificado original sea válido, su traducción oficial también lo será. Lo único crucial es que te asegures de que la hace un traductor-intérprete jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Una vez la tienes, es un documento para toda la vida.
¿Es obligatorio tener un seguro médico para homologar el título?
Para el trámite de homologación en sí, no te lo van a pedir. Pero seamos prácticos: si vienes a España a estudiar o a buscar trabajo, el seguro médico es un requisito indispensable para obtener tu visado de estudiante o tu Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE).
Necesitarás un seguro de salud privado que no tenga copagos ni periodos de carencia y que cumpla con todas las especificaciones del consulado. Mi consejo es que lo contrates online antes de tu cita, ya que te envían el certificado que necesitas para tus trámites casi al momento y te evitas retrasos.
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