Guía completa del esguince de muñeca síntomas y tratamiento

Tabla de contenidos

Un esguince de muñeca es, básicamente, una lesión de los ligamentos. Piensa en ellos como las cintas elásticas que unen los huesos de tu muñeca. Cuando estas "cintas" se estiran más de la cuenta o directamente se rompen, tenemos un esguince. Es una lesión tremendamente habitual en el día a día, sobre todo cuando te caes y, por instinto, pones la mano para frenar el golpe.

Qué es un esguince de muñeca y por qué es tan común entre estudiantes

Para que te hagas una idea, imagina que los ligamentos de tu muñeca son como gomas elásticas muy, muy fuertes. Su trabajo es mantener los huesos de la articulación en su sitio, permitiendo que te muevas con libertad pero evitando que todo se descoloque. Un esguince de muñeca se produce cuando un movimiento violento, una torsión rara o un golpe seco obligan a esas "gomas" a estirarse mucho más allá de su límite natural.

Si eres estudiante internacional en España, esta situación te sonará. Adaptarse a una nueva ciudad es una aventura llena de pequeños desafíos: esa carrera para no perder el metro, un tropiezo tonto en una calle adoquinada del centro o un mal gesto en un partido de fútbol improvisado con los nuevos compañeros. Cualquiera de estos momentos puede terminar con una caída inesperada y una muñeca dolorida.

Entendiendo la gravedad del esguince: no todos son iguales

No hay dos esguinces idénticos. La seriedad del asunto depende de cuánto se hayan dañado los ligamentos, y esto es clave para saber qué tratamiento necesitas y cuánto tardarás en recuperarte. Los médicos los suelen clasificar en tres niveles o grados.

  • Grado I (Leve): Aquí los ligamentos se han estirado, pero no se han roto. Es como si una goma elástica se diera de sí, pero sin llegar a partirse. Notarás un dolor suave y una hinchazón mínima.
  • Grado II (Moderado): La cosa se complica un poco. Hay una rotura parcial de las fibras del ligamento. El dolor es más intenso, la muñeca se hincha bastante y te costará moverla con normalidad.
  • Grado III (Grave): Este es el peor escenario. El ligamento se ha roto por completo. El dolor es muy fuerte, la hinchazón es considerable y notarás que la articulación está inestable, como si "bailara".

Para que lo veas más claro, este diagrama muestra la diferencia entre un ligamento en buen estado y cómo se ve en los distintos grados de lesión.

Diagrama que ilustra los grados de esguince de muñeca, mostrando un ligamento sano, grado I y grado II con iconos.

Entender el alcance del daño ayuda a comprender por qué es tan importante seguir un tratamiento adecuado. Si no se cura bien, un esguince puede dejar secuelas, como dolor crónico o inestabilidad en la muñeca.

Aunque al principio parezca una molestia sin importancia, ignorar un esguince de muñeca puede convertir un problema pasajero en una limitación para toda la vida. Una buena recuperación es la clave para que tu mano vuelva a funcionar al 100 %.

A continuación, te dejamos una tabla para que puedas ver de un vistazo las diferencias entre cada grado y lo que implican.

Grados de un esguince de muñeca y su recuperación

Esta tabla resume los tres grados de un esguince de muñeca, el nivel de daño en los ligamentos, los síntomas clave y el tiempo de recuperación que puedes esperar.

Grado del esguince Daño del ligamento Síntomas principales Tiempo de recuperación estimado
Grado I Estiramiento o microdesgarros. Dolor leve, poca hinchazón, sin pérdida de estabilidad. 1-3 semanas
Grado II Rotura parcial. Dolor moderado a intenso, hinchazón notable, hematoma, ligera inestabilidad. 3-6 semanas
Grado III Rotura completa. Dolor intenso, gran hinchazón y hematoma, inestabilidad clara de la articulación. 6-12 semanas (o más, puede requerir cirugía)

Como ves, el tiempo de recuperación varía muchísimo. Por eso es fundamental tener un diagnóstico correcto desde el principio para empezar con el tratamiento adecuado cuanto antes.

Y para aquellos estudiantes a los que les fascina cómo funciona el cuerpo y cómo prevenir este tipo de lesiones, quizás os interese saber por qué estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en España puede ser una opción de futuro apasionante.

Cómo saber si tienes un esguince: síntomas y diagnóstico

Caerte y apoyar mal la mano es algo que pasa en un segundo. Lo primero que sientes es un dolor agudo, pero… ¿es solo un golpe o algo más? Saber reconocer las señales de un esguince de muñeca es clave para actuar rápido y bien. A veces, la diferencia entre una simple contusión y una lesión de ligamentos no es tan obvia, pero hay pistas que no fallan.

Ilustración anatómica detallada de la mano, muñeca y antebrazo, mostrando huesos, músculos y tendones.

El síntoma que manda es el dolor. No es una molestia cualquiera, sino un dolor punzante y localizado justo en la articulación. Se dispara en cuanto intentas girar la muñeca, coger el móvil o cualquier objeto, por muy poco que pese.

Junto al dolor, casi siempre aparece la hinchazón. Es la respuesta de tu cuerpo diciendo: "¡Eh, aquí ha pasado algo!". La zona se inflama, a veces de forma muy rápida, y se siente abultada y tensa.

Pistas visuales y problemas de movilidad que no debes ignorar

Más allá del dolor y la hinchazón, que son los protagonistas, hay otros signos que te ayudarán a confirmar tus sospechas. Es muy probable que, pasadas unas horas o incluso al día siguiente, veas cómo aparecen hematomas (los típicos moratones) alrededor de la zona.

Pero donde de verdad lo notarás es en el día a día. Cosas tan simples como abrir una botella, teclear en el ordenador o sujetar una taza de café se convierten en una odisea. La pérdida de fuerza es muy característica de esta lesión.

Para que te sea más fácil, aquí tienes un resumen de los síntomas más habituales:

  • Dolor agudo y localizado: Sobre todo si tocas un punto concreto o intentas mover la mano.
  • Hinchazón visible: La muñeca se ve claramente más grande que la otra.
  • Moratones: La piel puede tomar un color azulado o morado en la zona afectada.
  • Movilidad limitada: Flexionar, extender o girar la muñeca duele y cuesta mucho.
  • Poca fuerza de agarre: Se te caen las cosas o ni siquiera puedes sujetarlas.
  • Sensación de calor: La piel de la articulación puede estar más caliente de lo normal.

El diagnóstico en la consulta: por qué es tan importante

Aunque tengas clarísimo que es un esguince, autodiagnosticarse es una mala idea. Solo un médico o un fisioterapeuta puede confirmar la lesión y, lo más importante, asegurarse de que no hay algo más grave.

Un diagnóstico correcto es la base de todo el tratamiento. Confundir un esguince con una fractura puede traer complicaciones serias y alargar muchísimo la recuperación.

Cuando vayas a la consulta, el médico te hará preguntas sobre el accidente y te explorará la muñeca con mucho cuidado. Para tener una visión completa del daño, lo normal es que te pida alguna prueba de imagen.

  • Radiografía (Rayos X): Es el primer paso casi siempre. Sirve para descartar que haya algún hueso roto, ya que los síntomas de una fractura y un esguince grave pueden ser muy parecidos.
  • Ecografía: Esta prueba es fantástica para ver los "tejidos blandos". Con ella, el especialista puede observar directamente los ligamentos y ver el alcance real del daño, si hay un desgarro parcial o total.

Con toda esta información, el profesional podrá decirte con exactitud qué grado de esguince tienes y, a partir de ahí, diseñará un plan de tratamiento a tu medida para que te recuperes lo antes posible.

Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono más humano y natural, como si la explicara un experto con experiencia.

Primeros auxilios: qué hacer justo después de la lesión

Te caes, apoyas mal la mano… y sientes ese dolor agudo en la muñeca. Lo que hagas en los siguientes minutos es crucial y puede marcar una gran diferencia en tu recuperación. No te preocupes, no necesitas ser un experto en medicina para actuar correctamente. Solo tienes que seguir un método muy sencillo y efectivo conocido como RICE.

Piensa en él como tu kit de emergencia mental. Son cuatro pasos lógicos que te ayudarán a controlar el dolor, bajar la inflamación y evitar que la cosa vaya a más mientras decides si necesitas ir al médico.

El método RICE, paso a paso para tu muñeca

Aplicar bien estos cuatro pasos es la clave. No se trata solo de seguirlos, sino de entender por qué funcionan.

  1. Reposo (Rest): Parece obvio, pero es lo más importante. Para inmediatamente lo que estés haciendo. ¿Jugando al baloncesto? Al banquillo. ¿Levantando cajas? Déjalas en el suelo. Forzar la muñeca solo conseguirá que los ligamentos se dañen más.
  2. Hielo (Ice): El frío es tu gran aliado para combatir la hinchazón. Coge una bolsa de hielo o, si no tienes, una de guisantes congelados del congelador. Envuélvela en un paño (¡nunca directamente sobre la piel!) y aplícala en la zona dolorida durante unos 15-20 minutos. Haz esto cada 2 o 3 horas durante los dos primeros días.
  3. Compresión (Compression): Usa un vendaje elástico para sujetar la muñeca con cuidado. La idea es que esté firme, pero sin pasarse. El objetivo es limitar la hinchazón, no dejar la mano sin riego. Si notas que los dedos se te quedan fríos, pálidos o se duermen, afloja el vendaje de inmediato.
  4. Elevación (Elevation): Intenta mantener la muñeca por encima del nivel del corazón siempre que puedas. Si estás en el sofá viendo una serie, pon un par de cojines debajo del brazo. Este simple gesto ayuda a que el líquido acumulado baje por pura gravedad, lo que reduce la hinchazón de forma natural.

Errores comunes que debes evitar a toda costa

Tan importante como saber qué hacer es tener claro lo que no debes hacer. Caer en alguna de estas trampas puede alargar tu recuperación innecesariamente.

  • Nada de calor: Al menos durante las primeras 48-72 horas. El calor dilata los vasos sanguíneos y puede hacer que la inflamación y el moratón empeoren.
  • No te pongas a "probar" la muñeca: Es tentador empezar a moverla para ver "cuánto duele" o "si se ha roto algo". Resiste la tentación. Podrías dañar aún más los ligamentos.
  • Evita los masajes: Por mucho que te apetezca, masajear la zona justo después de la lesión solo va a aumentar la hinchazón y el dolor. Ya habrá tiempo para eso más adelante, si un fisio te lo recomienda.

Actuar bien desde el principio no es solo para calmar el dolor. Es el primer y más importante paso para que te recuperes antes y mejor, asegurando que los ligamentos cicatricen como deben.

Este tipo de lesión es un clásico al llegar a un sitio nuevo. De hecho, el esguince de muñeca es una de las lesiones más típicas entre estudiantes internacionales y expatriados que se están haciendo a la vida en España. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), las torceduras de muñeca suponen hasta el 4,7% de los problemas de salud en el trabajo para ciertos colectivos. En ciudades universitarias como Madrid, se estima que el 80% de los casos se producen por caídas tontas. Para los estudiantes que vienen de fuera, el riesgo puede aumentar hasta un 25% en su primer semestre por cosas tan simples como explorar la ciudad o el jet lag. Si quieres saber más, puedes consultar información útil sobre el tratamiento y tipos de esguince de muñeca en Salud Mapfre.

Opciones de tratamiento: de la inmovilización a la fisioterapia

Una vez que el médico confirma que tienes un esguince de muñeca, empieza el camino hacia la recuperación. No hay una solución única para todos; el tratamiento se adapta como un traje a medida según la gravedad de la lesión. No es lo mismo un esguince leve que uno moderado o uno grave.

Ilustración del método RICE (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación) para tratar un esguince de muñeca.

Lo primero es casi siempre lo mismo: controlar el dolor y la inflamación. Para ello, es muy probable que te recomienden antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, durante los primeros días. El objetivo es calmar las molestias para que puedas empezar a recuperarte en las mejores condiciones posibles.

La inmovilización, tu primer escudo protector

En los esguinces de grado I (leves) y grado II (moderados), la inmovilización es clave. Piénsalo como si fuera un escudo que protege los ligamentos dañados. Les da el respiro que necesitan para empezar a cicatrizar sin que ningún movimiento brusco interrumpa el proceso.

Dependiendo de la situación, se usan distintos dispositivos:

  • Muñequera elástica o vendaje compresivo: Perfecta para esguinces muy leves. Ofrece un soporte suave y ayuda a mantener la hinchazón a raya.
  • Férula o muñequera rígida: Esta es la opción más habitual para los esguinces de grado II. Limita el movimiento de verdad, asegurando que los ligamentos sanen en la posición correcta. Normalmente, tendrás que llevarla entre 3 y 4 semanas.

Este periodo de descanso es fundamental. Forzar la muñeca antes de tiempo es comprar papeletas para volver a lesionarte y alargar la recuperación innecesariamente.

Fisioterapia: el pilar de una recuperación completa

Cuando la fase más aguda de dolor e inflamación ha pasado, empieza el trabajo de verdad. La fisioterapia no es un extra, es el pilar sobre el que se construye una recuperación sólida y duradera. Sin ella, te arriesgas a que la muñeca se quede rígida, débil o con una sensación de inestabilidad crónica.

Un buen fisioterapeuta te preparará un plan de rehabilitación totalmente personalizado, que irá avanzando por fases:

  1. Recuperar la movilidad: Se empieza con ejercicios muy suaves para que la articulación vuelva a moverse como antes, recuperando el rango perdido tras la inmovilización.
  2. Fortalecer los músculos: Se trabaja toda la musculatura del antebrazo que da soporte y estabilidad a la muñeca. Esto es vital para prevenir futuras lesiones.
  3. Propiocepción y control motor: Son ejercicios para "reeducar" a la articulación, mejorando su capacidad de reaccionar ante movimientos imprevistos y dándote más confianza.

La fisioterapia no solo cura el esguince, sino que te enseña a proteger la muñeca a largo plazo. Es la mejor inversión para que una lesión puntual no se convierta en un problema crónico.

Este tipo de percances son más comunes de lo que parece, sobre todo cuando te adaptas a un nuevo país. En España, los esguinces de muñeca por caídas son una de las principales razones para ir a urgencias de traumatología, afectando mucho a estudiantes internacionales y expatriados. De hecho, las hiperextensiones al intentar frenar una caída suponen el 70 % de estos incidentes en la Comunidad de Madrid, un gran polo universitario. Para saber más, puedes echar un vistazo a los informes del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.pdf).

¿Y la cirugía? ¿Cuándo es necesaria?

La gran mayoría de los esguinces de muñeca se curan perfectamente sin necesidad de pasar por el quirófano. Sin embargo, la cirugía se plantea en situaciones muy específicas, principalmente en los esguinces de grado III, donde el ligamento se ha roto por completo y la articulación es totalmente inestable.

También se puede valorar si, además del esguince, hay alguna fractura que necesite ser fijada. Por suerte, esto solo ocurre en un pequeño porcentaje de los casos. Se calcula que solo entre el 13 % y el 20 % de las lesiones más graves de muñeca, como las que afectan al hueso escafoides, acaban en una operación. Si quieres entender mejor cómo te puede ayudar tu seguro en estas situaciones, echa un vistazo a nuestra guía sobre la cobertura de seguro médico para estudiantes.

Ejercicios de rehabilitación para hacer en casa

Una vez que el dolor más fuerte y la hinchazón de tu esguince de muñeca empiezan a calmarse —y siempre que tu médico o fisio te dé luz verde—, llega la parte más importante del camino: la rehabilitación. Empezar a mover la articulación de forma controlada y segura es clave para que no pierdas movilidad ni fuerza a largo plazo.

No se trata de volver a la normalidad de un día para otro. Piénsalo como si estuvieras construyendo una casa: no puedes empezar por el tejado sin tener unos cimientos sólidos. Con tu muñeca pasa exactamente lo mismo. Primero hay que recuperar el movimiento básico, después ir ganando fuerza y, por último, volver a la funcionalidad total para que no te limite en nada.

Fase 1: recuperar la movilidad perdida

Después de llevar la muñeca inmovilizada, es totalmente normal que la notes rígida, como si no te respondiera bien. El objetivo de esta primera fase es, simplemente, devolverle su rango de movimiento natural con ejercicios muy suaves. La regla de oro aquí es no forzar nunca hasta el punto de sentir dolor.

Tu lema en esta etapa debe ser «suave y constante». No necesitas ni pesas ni gomas elásticas, solo la ayuda de tu otra mano.

  • Flexión y extensión pasiva: Con tu mano sana, ayuda a la muñeca lesionada a doblarse hacia arriba (extensión) y luego hacia abajo (flexión). Mantén cada postura unos 15-20 segundos, siempre en un punto donde notes el estiramiento pero no un dolor agudo.
  • Desviaciones radial y cubital: Apoya el antebrazo en una mesa, dejando la mano libre. Llévala de un lado a otro, como si estuvieras diciendo adiós con la mano, pero de forma lenta y muy controlada.
  • Rotaciones de muñeca: Junta las palmas de las manos, como en posición de rezo, y desde ahí, gira las muñecas suavemente hacia un lado y hacia el otro.

Haz unas 10-15 repeticiones de cada movimiento, un par de veces al día. Si en algún momento notas un pinchazo o dolor fuerte, para. Es una señal de que estás yendo demasiado lejos.

Fase 2: construir fuerza y estabilidad

Cuando ya puedas mover la muñeca sin sentir molestias importantes, ha llegado el momento de empezar a fortalecerla. Unos ligamentos bien curados necesitan que los músculos de alrededor estén fuertes para protegerlos y evitar futuras lesiones.

Aquí ya introducimos algo de resistencia, pero muy ligera. Imagínatelo como tu primer día en el gimnasio después de mucho tiempo: no se te ocurriría empezar levantando 100 kilos, ¿verdad?

  • Agarre con pelota de goma: Coge una pelota antiestrés o de goma blanda y apriétala durante 5 segundos. Luego, relaja. Este gesto tan simple es fantástico para recuperar la fuerza de agarre.
  • Flexo-extensión con banda elástica: Usa una goma de resistencia baja. Písala con el pie y agarra el otro extremo con la mano de la muñeca lesionada. Con la palma hacia abajo, levanta la mano lentamente (extensión) y baja. Luego, dale la vuelta a la mano (palma hacia arriba) y repite el movimiento (flexión).
  • Pronación y supinación con peso ligero: Coge algo que pese poco, como una lata de sopa o una botella de agua pequeña. Con el codo bien apoyado, gira la muñeca despacio para que la palma mire hacia el techo (supinación) y luego hacia el suelo (pronación).

La clave para fortalecer bien es la progresión. Empieza con muy pocas repeticiones y una resistencia mínima. A medida que vayas notando la muñeca más fuerte y estable, podrás ir aumentando la carga poco a poco.

Fase 3: ejercicios funcionales para el día a día

Hemos llegado a la última fase. Ahora toca "reenseñarle" a tu muñeca cómo hacer todas esas cosas cotidianas que antes dabas por hechas. El objetivo es que recuperes la confianza total para usar la mano sin miedo, ya sea para escribir en clase, teclear en el ordenador o volver a practicar tu deporte favorito.

Los ejercicios aquí ya imitan movimientos del mundo real:

  • Girar el pomo de una puerta: Puedes simular el gesto en el aire o usando un objeto cilíndrico para darle más realismo.
  • Escribir o teclear: Empieza con ratos cortos y ve aumentando el tiempo a medida que te sientas cómodo. Fíjate bien en mantener una buena postura para no cargar la muñeca.
  • Lanzamientos suaves: Si haces algún deporte de raqueta o balón, puedes empezar lanzando una pelota de tenis contra una pared para recuperar la coordinación y la confianza en el gesto.

Recuerda que cada esguince de muñeca es un mundo y tu recuperación llevará su propio ritmo. Escucha a tu cuerpo, ten paciencia y, sobre todo, no te saltes ninguna fase. Una rehabilitación bien hecha es la mejor garantía para que tu muñeca vuelva a estar al 100 % y puedas seguir disfrutando a tope de tu experiencia en España.

Cómo usar tu seguro de ASISA si te haces un esguince de muñeca

Ilustraciones médicas de manos realizando ejercicios de muñeca: estiramiento, agarre con pelota y rotación de pomo.

Sufrir un esguince de muñeca lejos de casa puede parecer un mundo, pero si eres estudiante internacional y tienes tu seguro con ASISA, la gestión médica es mucho más sencilla de lo que imaginas. Está todo pensado para que tu única preocupación sea ponerte bien.

El primer paso es encontrar al especialista que necesitas. Lo tienes fácil: abre la app de ASISA o entra en su web y busca en el cuadro médico. Allí podrás filtrar por traumatólogos o centros de fisioterapia que estén cerca de tu zona.

Cuando hayas elegido uno, pide cita. Puedes llamar por teléfono o, en muchos centros, gestionarlo directamente desde la plataforma online. Olvídate de líos y barreras idiomáticas.

Acceso directo a la atención que necesitas

El día de la consulta, el trámite es un visto y no visto. Solo tienes que ir a la recepción del centro médico con tu tarjeta sanitaria de ASISA y tu pasaporte o NIE. Con eso basta para que te identifiquen y te pasen con el médico.

Aquí es donde notas una de las grandes ventajas: te saltas las interminables listas de espera del sistema público. Podrás ver a un traumatólogo en pocos días para que valore tu esguince de muñeca, algo crucial para evitar que una lesión leve se complique por no tratarla a tiempo.

En traumatología, el tiempo es oro. Con ASISA, no hay demoras para acceder a un especialista, lo que significa que empiezas el tratamiento adecuado desde el minuto uno. Esto marca la diferencia para una recuperación más rápida y completa.

Y para tu tranquilidad económica, tu póliza está diseñada para que no tengas sorpresas. No hay copagos ni periodos de carencia. La cobertura es total desde el primer día que la contratas.

Una cobertura completa para que no te preocupes por nada

El seguro de ASISA para estudiantes internacionales te cubre de principio a fin en el proceso de recuperación. Esto es lo que incluye:

  • Consultas con especialistas: Acceso directo a traumatólogos para que te den un diagnóstico claro y preciso.
  • Pruebas diagnósticas: Si el médico lo ve necesario, te cubrirá las radiografías o ecografías para ver el alcance del esguince y descartar fracturas.
  • Rehabilitación: Incluye las sesiones de fisioterapia que necesites para recuperar la fuerza y la movilidad total de la muñeca.
  • Cirugía: En los casos más graves que requieran una intervención quirúrgica, también estarás cubierto.

Tener este respaldo te da la libertad de centrarte en lo importante: tus estudios y tu vida en España. Si quieres conocer a fondo cómo darte de alta y todos los detalles, echa un vistazo a nuestra guía de contratación de ASISA para estudiantes.

Una vez que el especialista te dé luz verde, puedes acelerar tu recuperación combinando la fisioterapia con algunos ejercicios para hacer en casa. Esto te ayudará a fortalecer la muñeca y a prevenir futuras lesiones. Recuerda que el seguro te da las herramientas, pero tu implicación es clave.

Resolvemos tus dudas: la recta final de la recuperación

Ya hemos recorrido todo el camino, desde qué es un esguince de muñeca hasta cómo tratarlo y rehabilitarlo. Pero es normal que ahora, en la fase final, te surjan preguntas muy concretas. Vamos a resolver las más habituales para que puedas terminar de recuperarte con total confianza.

Tener estas ideas claras es crucial para no dar un paso en falso que te haga retroceder en tu progreso.

¿Cuánto tiempo tengo que llevar la muñequera o la férula?

Esta es la pregunta del millón, y la respuesta es: depende. No hay una receta única, ya que el tiempo de inmovilización lo marca siempre la gravedad de tu esguince y, por supuesto, tu médico.

  • Para un esguince leve (Grado I), lo normal es llevar una muñequera flexible durante una o dos semanas. Su función es más bien dar un poco de soporte y servir como recordatorio para que no hagas movimientos bruscos.
  • Si hablamos de un esguince moderado (Grado II), la cosa se pone más seria. Seguramente necesites una férula más rígida durante unas 3 o 4 semanas. Esto es fundamental para que los ligamentos tengan tiempo de cicatrizar bien.

Lo más importante aquí es hacer caso a tu traumatólogo. Quitarte la inmovilización antes de lo que te han dicho es uno de los errores más típicos y puede costarte caro.

¿Y cuándo puedo volver a hacer deporte?

La paciencia es tu mejor aliada en este punto. El regreso a la actividad deportiva tiene que ser progresivo y, sobre todo, sin rastro de dolor. Si intentas volver cuando todavía tienes molestias, tienes muchas papeletas para volver a lesionarte.

Tu fisioterapeuta será quien te dé luz verde, pero una buena referencia es esperar hasta que hayas recuperado toda la movilidad y, como mínimo, el 90 % de la fuerza que tenías antes en esa muñeca (comparándola con la sana).

La señal definitiva es la ausencia de dolor al hacer los ejercicios. Si algo te duele, es el cuerpo diciéndote: "oye, por aquí todavía no". Escúchalo.

¿Qué pasa si el dolor no se va con el tratamiento?

Has hecho reposo, has llevado la férula y estás cumpliendo con la fisio, pero el dolor sigue ahí o incluso va a más. O quizás la hinchazón no baja o vuelve a aparecer sin motivo. ¡No lo dejes pasar!

Estas son señales de que algo no marcha como debería. Puede que la lesión fuera más grave de lo que se pensó en un principio o que haya surgido alguna complicación. Ante esta situación, lo correcto es pedir cita de nuevo con tu médico para que te vuelva a valorar.

¿El material ortopédico, como las muñequeras, lo cubre mi seguro de ASISA?

Sí, el seguro de ASISA International Students sí cubre el material ortopédico, como férulas o muñequeras, siempre que te lo prescriba un especialista. Es clave que sea un médico del cuadro de ASISA quien te lo recete.

Normalmente, el proceso es sencillo: compras el material en una ortopedia y después solicitas el reembolso a la compañía. Para ello, tendrás que presentar la factura de la compra junto con la prescripción del médico. De todos modos, te recomendamos que llames al servicio de atención al cliente de ASISA para que te confirmen los detalles de tu póliza y los pasos exactos que debes seguir.


En ASISA International Students, queremos que una lesión como un esguince de muñeca sea solo una pequeña anécdota en tu experiencia en España. Por eso, te ofrecemos una cobertura completa y fácil de gestionar, dándote acceso rápido a los mejores especialistas para que tu única preocupación sea recuperarte. Descubre nuestros seguros médicos para estudiantes y sigue centrado en lo que de verdad importa: disfrutar y aprender.

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